Los Parches para DEJAR DE FUMAR

Los Parches para DEJAR DE FUMAR

Los parches de nicotina se aplican sobre la epidermis liberando sustancias que ayudan a reducir la intensidad de los síntomas de abstinencia al tabaco.

El tabaco se ha convertido en una adicción bastante extendida
entre la población y en un grave problema para la salud pública con el que tienen
que lidiar las autoridades. Para ello, existen gabinetes de asesoramiento médico
con la intención de orientar y aconsejar en el proceso de dejar el tabaco, así
como facilitar tratamientos para fumadores.

Entre uno de los más demandados están los parches de nicotina,
que se aplican directamente sobre la piel en intervalos de dieciséis o veinticuatro
horas, y permiten reducir paulatinamente la dosis necesaria de tabaco para que
el paciente pueda deshacerse del hábito. Para un fumador, el primer paso siempre
es reconocer que padece una adicción, y dejarse aconsejar por los expertos,
ya que sin ayuda externa es prácticamente imposible poder abandonar el hábito
de fumar.

Los parches se aplican sobre la epidermis liberando sustancias
que ayudan a reducir la intensidad de los síntomas de abstinencia al tabaco
sobre los pacientes. La nicotina es transferida al organismo a través de los
parches, que se adhieren a la piel y ésta la absorbe de forma continua, distribuyéndose
a continuación a través de la sangre por todo el cuerpo igual que si se fumara,
pero de forma más lenta. Las ganas de fumar en sí no desaparecen, pero la ayuda
de los parches hace que no se recurra al cigarro cuando se sienten, sino que
es el parche el que estimula al cerebro.

Uno de los principales inconvenientes que muchos fumadores
ven a este método es que es caro, puesto que no son un medicamento subvencionado
y cada mes de tratamiento cuesta entre los ochenta y los cien euros de media.
Aunque los médicos afirman que nos ahorramos el dinero que antes nos gastábamos
en tabaco, también es cierto según los fumadores que los parches son más caros
y que no proporcionan el mismo placer que los cigarrillos. Por ello, hay que
inculcarles que lo más valioso que ganan es la salud, ellos mismos son los que
tienen que tener la voluntad suficiente para poder discernir lo perjudicial
que es este vicio para ellos. Otro de los inconvenientes que le encuentran a
los parches es que no evita del todo el síndrome de abstinencia al tabaco, con
lo que frecuentemente se recurre a la comida como desahogo o a caramelos y chicles,
lo que hace engordar considerablemente. Se aconseja por tanto que se pique entre
horas alimentos sanos como frutas y verduras, y que las golosinas que se ingieran
sean sin azúcar.

Otra desventaja que presentan es que, si bien son fáciles de
poner, y no duelen ni molestan, a la hora de ducharse suelen despegarse de la
piel, hay que sustituirlos por otro y esto incrementa el gasto en parches. El
tratamiento se presenta en tres series de un mes cada uno ( es decir, dura tres
meses), con dosis de nicotina decrecientes; habrá que seguir a rajatabla el
ciclo y no caer ni una sola vez en la tentación del tabaco para considerarse
limpio.

La cantidad de nicotina en el parche se va reduciendo hasta
que llega a ser tan mínima en el cuerpo que el individuo no sienta ningún síndrome
de abstinencia; sin embargo, debemos continuar por largo tiempo evitando cualquier
tipo de riesgo en el que podamos caer, alejando todos los elementos relacionados
con el tabaco, como mecheros, ceniceros, cajetillas, y evitando la presencia
de personas que fumen y que puedan ofrecernos algún cigarro.

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