Acupuntura para dejar de fumar

El tabaco se ha convertido en un grave problema para muchos consumidores, que tienen gran dificultad para poder abandonar este habito tan dañino no solo para su aspecto físico, sino sobre todo para su bienestar interno, ya que el tabaco provoca ciertas enfermedades como el cáncer o la bronquitis, e incrementa las complicaciones en otras como los problemas cardiovasculares. Como muchos fracasan en los intentos que hacen acudiendo a los clásicos métodos (chicles o parches de nicotina, medicamentos), en la actualidad hay una tendencia a seguir terapias naturales que no incluyan ningún tipo de elemento químico para no alterar el sistema nervios. Entre las más seguidas y novedosas, se encuentra la acupuntura.

Este método puede parecernos extraño e incluso exótico, pero lo cierto es que en muchos países se ha venido utilizando desde tiempos remotos para curar todo tipo de enfermedades y dolencias, por eso se ha aplicado en occidente para los pacientes que desean dejar de fumar. Gracias a las agujas, que suelen ser se estimula el recorrido de las energías a través del cuerpo humano; suelen aplicarse entre veinte y veinticinco agujas en puntos claves donde se supone que se corresponde directamente con los diferentes órganos internos. Con ello, el objetivo es disminuir paulatinamente la ansiedad que provoca la dependencia a la nicotina, lo cual se consigue en un periodo aproximado de cuatro semanas. Eso si, no es un tratamiento que este al alcance de todos los bolsillos, puesto que cada sesión tiene un coste de entre cincuenta y trescientos euros.

Sobre todo, los pacientes que han recurrido a este método notan un gran equilibrio interno, tanto físico como mental. Recordemos que el tabaco afecta no solo a estos dos aspectos de la persona, sino también al entorno social, por tanto hay que eliminarlo en todas y cada una de estas áreas. Sobre todo a nivel mental y social es muy difícil liberarse, porque se han adquirido ciertos hábitos que determinan una dependencia al cigarro, y ahí es donde actúa la acupuntura, ya que ayuda sobre todo a minimizar la ansiedad que crea el tabaco y también a eliminar toxinas del cuerpo. Aun así, hay que tener en cuenta que esta terapia no es un milagro, y para lograr el objetivo final hay además que seguir ciertas pautas de comportamiento en cuanto a alimentación y hábitos de vida.

Asimismo, la acupuntura también puede combinarse con la biorresonancia para obtener mejores resultados en un menor periodo de tiempo; este tratamiento natural equilibra el sistema límbico, que es donde se producen las endorfinas, y por tanto llega un momento en que la nicotina será innecesaria para producir las mismas. Si además añadimos ultrasonidos, estaremos reactivando las energías internas para que el organismo se libere antes de las toxinas. Son por tanto dos métodos sutiles y no agresivos que, combinados de manera sinérgica, ayudan a controlar y resolver la ansiedad.

No hay que tener miedo a que las agujas hagan daño, son estériles y seguras, y se colocan en lugares típicamente energéticos, como la frente, el caballete de la nariz, las manos y las mejillas. Gracias a esto, se estimulan los pulmones, se calma el sistema nervioso, y se evita el insomnio y el nerviosismo que tradicionalmente se padece en los primeros días de abandono del hábito.

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