Beneficios y ventajas de dejar de fumar

A la hora de abandonar el hábito de fumar, muchos fallan en los primeros intentos. De sobras son conocidos los riesgos que conlleva el tabaco, tanto a nivel físico como psicológico y social, pero la dependencia es muy fuerte y se necesita mucha fuerza de voluntad y algún tipo de tratamiento para poder salir de ello, sobre todo si se lleva mucho tiempo fumando y en grandes cantidades. Pero realmente, si supiéramos los beneficios que supone estar libre de esta atadura, mucha más gente estaría dispuesta a claudicar. Las ventajas superan con creces a las molestias que supone el síndrome de abstinencia, y además duran para toda la vida.

El beneficio más importante que podemos encontrar al dejar el tabaco es con respecto a nuestra salud, que mejorará de forma extraordinaria, en todos los aspectos. Por citar algunos de los cambios positivos que se pueden experimentar, a corto plazo (aproximadamente a los veinte minutos de haber fumado el último cigarrillo), la presión sanguínea disminuye, al igual que el ritmo cardíaco, que regresa a su nivel normal, y los pies y las manos, consiguiéndose una temperatura estable a nivel general. A las ocho horas, los niveles de monóxido de carbono y oxígeno se normalizan, permitiendo que la respiración pulmonar sea más profunda y limpia. Tras veinticuatro horas, disminuye el riesgo de muerte súbita, y después de cuarenta y ocho, se normalizan de nuevo los sentidos del gusto y el olfato, ya que el tabaco los enmascara y bloquea.

Cuando ya ha pasado más tiempo, entre uno y tres meses, notamos una mejoría general, sobre todo en el aumento de la capacidad física, pues el individuo se cansa menos ante cualquier actividad, y en cuanto al sistema respiratorio, en los nueve primeros meses tras dejar el tabaco se nota una mejora en el drenaje bronquial y el riesgo de contraer alguna infección es mucho menor. Cuando ha pasado mucho más tiempo, es decir, del orden de cinco años, el riesgo de padecer cáncer de pulmón se iguala al de alguien que no ha fumado nunca. A largo plazo el exfumador nota cómo todas las molestias y enfermedades que antes se agravaban bastante por culpa del tabaco, como por ejemplo catarros y molestias de garganta, son ahora prácticamente inexistentes. Además, las posibilidades de padecer cáncer, de cualquier tipo, se reducen considerablemente, así como el riesgo de embolias cerebrales, trombosis o infartos.

Además de todos estos beneficios para la salud, que sin duda son los más importantes, hay otros secundarios pero que también son un gran incentivo para los adictos al tabaco a la hora de abandonarlo. Entre ellos, está el motivo económico; al no invertir en cigarrillos ese dinero se podrá destinar a otros fines o ahorrarse. No parece mucho en un principio, pero si se calcula el dinero que un fumador se gasta en tabaco al año, el descubrimiento puede ser revelador. Por otra parte, la mejora del aspecto físico es también una de las razones que más ayudan; por ejemplo, mejora el aliento y el olor de la ropa y de la casa en general. Desaparecerá el color amarillento que deja el tabaco en los dedos y las uñas, así como las manchas tan antiestéticas en los dientes. Por último, y esto es muy interesante para las mujeres, cuando se deja el tabaco mejora la tersura e hidratación de la piel, se atenúan las arrugas y el rostro aparece más luminoso.

No dejes de leer

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.