Los especialistas afirman que el cigarrillo electrónico es una solución, no un problema.

En Europa y Norte América el uso de el cigarrillo electrónico a permitido que muchos de los fumadores de tabaco convencional reduzcan o eliminen por completo este hábito.

Los e-cigarrets están compuestos por una batería y un claromizador que junto a un líquido especializado para ello generan un vapor aromatizado que puede contener o no nicotina. El hecho de poder controlar la nicotina que queremos consumir e incluso seguir un proceso para llegar a eliminar esa necesidad de nuestro cuerpo ha echo que el producto genere un gran interés y controversia.

La Unión Europea ara una votación en el Parlamento donde se decidirá si los e-cigarrets se regularan como un «producto farmacéutico» lo que llevaría ha venderse únicamente en farmacias, en tiendas especializadas y en internet.

La Comisión Europea insiste: «Los cigarrillos electrónicos deben conservar su papel inicial de ayuda a dejar de fumar para los fumadores. De allí nuestra propuesta de clasificarlo como producto farmacéutico», explica un portavoz de Bruselas.

Tom Frieden, director del CDC ( Centro de control y prevención de enfermedades ) , declaró que es inquietante el incremento de utilización del cigarrillo electrónico sobretodo entre los jóvenes, ya que considera que la nicotina es una droga que acarrea una fuerte dependencia.

Sin embargo dos especialistas Británicos en adicciones y militantes antitabaco, consideran que el cigarrillo electrónico es una solución y no un problema.

El hecho de querer reglamentarlo como un «producto farmaceutico» dificultaría su compra cosa que con el tabaco no existe este problema. Gracias a los e-cigarrets muchos fumadores han conseguido reducir su consumo de nicotina por no hablar de las substancias que dejan de quemar gracias a pasarse al «vapeo».

Un médico Norteamericano especialista en tabaco , Joel Nitzkin, se suma a la idea de que Europa esta equivocada barajando la opción de convertir este producto en uno farmacéutico, ya que considera que todo aquel que se ha pasado al cigarrillo electrónico mejora su nivel de vida.

Brice Lepoutre, que dirige y forma parte de una asociación a favor de los «vapeadores», advierte que en la Unión Europea existen unos siete millones de habitantes que utilizan el cigarrillo electrónico y aceptando esta normativa se corre el riesgo de que vuelvan a hacerlo.

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