Ayuda para Dejar de Fumar. Muy Interesante.

En la dura tarea de abandonar el hábito del tabaco, podemos encontrar un gran apoyo sobre todo en familiares y amigos, pero también debemos recurrir a la medicina como ayuda en el proceso, porque nos será más fácil.

Por ello, es adecuado comentar al entorno más próximo los deseos
de dejar de fumar, pidiendo comprensión, ayuda y respeto, y sobre todo que eviten
fumar cerca de uno mismo, ni dejar cigarrillos a la vista. En cuanto a nuestro
proveedor médico o farmacéutico, él será quien nos indique los productos más
adecuados como complemento al tratamiento. También podemos recurrir a una asesoría
individual, ya sea de grupo o por teléfono, ya que esto aumentará nuestras posibilidades
de éxito; esta ayuda se suele ofrecer en hospitales, clínicas y centros médicos
locales.

Pero lo más importante es aprender a ayudarnos a nosotros mismos
a través de la fuerza de voluntad. Tenemos que tratar de pensar en otra cosa
y entretenernos cuando sintamos que las ganas de fumar nos asaltan: hablar con
alguien, pasear, tareas domésticas o ejercicio físico son buenas opciones. Hay
que cambiar las rutinas, como por ejemplo el camino al trabajo, intentando hacer
una ruta diferente, desayunar algo distinto y tomar té en vez de café.

Para ayudar a relajarnos y relajar la tensión emocional, podemos
tomar un baño caliente a última hora de la tarde, esto ayudará a desconectar
del estrés. Beber mucho líquido (agua y zumos principalmente), además de aliviar
la ansiedad nos ayuda a eliminar toxinas y mejorar la salud en general.

Existen medicamentos que ayudan en el proceso de dejar de fumar
y disminuyen las ganas de hacerlo; los podemos encontrar en las farmacias y
como ejemplo tenemos los parches, inhaladores y chicles de nicotina. En el caso
de estos últimos, se liberan pequeñas dosis de nicotina en el cuerpo, con lo
que se reducen los síntomas de desintoxicación del tabaco y se facilita su abandono.
Es aconsejable utilizarlos por un período de doce semanas, a razón de diez a
quince chicles diarios, y en los mismos paquetes vienen las instrucciones para
tomarlos. Se desaconseja beber café o refrescos antes, durante y después de
tomar estos chicles. Pero nada se conseguirá si no se tiene la fuerza de voluntad
suficiente; la iniciativa tiene que partir de uno mismo.

Las recaídas suelen darse en los tres primeros meses, por ello
no hay que desanimarse si se cae alguna vez, simplemente volverlo a intentar.
También es aconsejable huir de las posibles situaciones de riesgo, como por
ejemplo la ingesta de bebidas alcohólicas, o lugares de reunión donde haya mucha
gente fumando. Los ex fumadores son de gran ayuda en este sentido, pues nos
pueden indicar cómo superaron ellos la adicción, los beneficios que han obtenido
tras dejar el hábito y darnos ánimos cuando se sufren recaídas o tentativas
de volver a fumar.

La experiencia de una persona que haya pasado por el mismo
trance es sin duda mucho más valiosa que todos los manuales de autoayuda que
puedan caer en nuestras manos, aunque pueden ser útiles también; entre ellos,
el famoso libro «Es fácil dejar de fumar si sabes cómo» ha vendido muchos ejemplares
y ha sido de gran ayuda para personas que en principio eran bastante escépticas.

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