Los cigarros electrónicos en comparación con otros métodos para dejar de fumar

Ya. Hasta aquí. Estamos convirtiendo la cartera, la salud la tranquilidad en humo. No puede ser, hombre. Hemos decidido dejar de fumar. Pero, ¿cómo? Desde luego, el método más barato es tirar paquete y mechero a la papelera y a otra cosa, mariposa. Pero no todos tenemos la voluntad que eso requiere.

Vamos pues, a repasar alguno de los métodos para dejar de fumar y a compararlos con el cigarrillo electrónico. Comencemos por uno de los más populares: el chicle de nicotina. Ñam, ñam, ñam… No es sólo que uno acabe mascando goma insípida al cabo de poco rato, es que no sustituye al gesto de llevarse algo a la boca, de modo que pierde efectividad.

Fijación oral

Bien: llevémonos algo a la boca para sustituir un gesto asociado a un hábito: un chupa-chups… No es lo mismo, no libera la dosis de nicotina o las sensaciones que nos hagan olvidar el cigarrillo. Vamos a dejarnos de soluciones orales, que parece que sólo funcionan a medias.

Cambiemos de vía administración y pasemos a la cutánea: parches de nicotina. Por lo lento de su absorción y por la nula satisfacción que producen, no es raro ver a un fumador con el cigarrillo en la mano y los parches encima. Además, el efecto estético es horrible.

Pinhead sólo intentaba dejar de fumar

Otra solución tópica es la acupuntura. Aunque ha funcionado en algunos casos, no parece la más aceptada de las soluciones, habida cuenta de la escasez de expertos acreditados, así como la poca confianza que inspira en muchas personas la idea de verse como un puercoespín, o como Pinhead, de la película Hellraiser.

En cuanto a la hipnosis, si este fuera un método de confianza, si la inducción al sueño pudiera de verdad influir en la voluntad y actos de una persona, serían muchos los que ya no fumasen. Además, la desconfianza y reticencia ante lo desconocido acobarda a muchas personas.

Nos quedan dos vías más: las nuevas medicinas, algunas de ellas en fase experimental y todas con efectos secundarios poco claros. La otra vía, el cigarrillo electrónico, supone un sustitutivo del gesto natural del fumador, que aporta nicotina por la vía y a la velocidad a la que el adicto está acostumbrado.

Una dosis de droga que puede ir disminuyéndose progresivamente y que ahorra buena parte de los problemas de salud, dinero y convivencia que aporta el tabaco ¿Queda claro cuál es el mejor método para abandonar el tabaco?

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