Fallos que se cometen al tratar de dejar el cigarrillo

Dejar de fumar puede ser muy difícil, pero no imposible. Muchas personas lo han hecho, algunas han vuelto a caer en el vicio, otras no. El dejar de fumar implica una renovación diaria de propósitos, todos los días tu fuerza de voluntad debe estar a tope y rechazar encender un cigarrillo.

Al querer abandonar el cigarrillo se puede caer en varios errores. A continuación te diremos cuáles.

Puedo dejarlo solo

A veces esto es imposible, hay personas que necesitan un apoyo, no solo de sus amigos y familia, sino también un apoyo profesional. Lamentablemente la nicotina es mucho más adictiva que las drogas. Y la fuerza de voluntad aunque sea mucha puede abandonarnos. Si esto ocurre debes concurrir a un profesional o a grupos de ayuda, esto te ayudara muchísimo.

Dejar el cigarrillo en forma progresiva

El regular la cantidad de cigarrillos que consumes al día no siempre es la mejor opción. La adicción es regulada por el sistema nervioso central. Si consumimos un gran número de cigarrillos los neuroreceptores pedirán más nicotina. En realidad nosotros somos gobernados por estos neuroreceptores, y por ende fumamos lo que ellos nos piden. Si tu fumas 20 cigarrillos por día, tu cerebro pedirá 20, cuando quieras bajar la dosis, clamara por ella. Este tratamiento no es para todos, tu voluntad debe ser enorme para poder controlarlo. Hacer este tratamiento puede ser muy frustrante para algunas personas, por eso si crees que no vas a poder, ni lo intentes, busca otra forma de abandonar el tabaco.

Cualquier cantidad de tabaco produce daño

El creer que un cigarrillo no te hará nada es falso, un cigarrillo por poco que sea te hace daño. Imagínate, el ser fumador pasivo ya es perjudicial, igualmente lo son las pequeñas cantidades. Cuando de tabaco se trata no hay cantidad que no perjudique a tu organismo, por pequeña que sea, todas lo hacen.

Cigarrillos con menor contenido en nicotina

Los que fuman este tipo de cigarrillos tratan de compensarlo por otro lado, por ejemplo fuman más, calan más y mantienen por más tiempo la calada en sus pulmones. Lo que termina siendo mucho más perjudicial que fumar cigarrillos regulares.

En estos casos lo mejor es tomar el toro por las astas, poner nuestra voluntad a tope y decirle basta al cigarrillo.

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